Estas aqui:Inicio»Esquizoanálisis: clínica política- pragmática»ESCRITO: Rev(b)elar, Reparar, Restituir
 
Martes, 21 de Diciembre de 2010 16:26

ESCRITO: Rev(b)elar, Reparar, Restituir

por  Santiago Emilio Montilla Galeano
Vota este articulo
(0 votos)

En Pasajeesquizo...Somos gente mortificada –¡nada que no se pueda arreglar!- por el modo de elección de objeto disciplinaria: la abstinencia contra conmoción de encuadre, la neutralidad en el juicio;  es decir que somos gente muy maleducada:

-No besamos a los pacientes" de Pequeño Manifiesto, retazos e hilachas

.

Este trabajo es un primer y provisorio abordaje de lo trabajado con A.R.L.V. Retomamos aquí sólo una pequeña parte de la complejidad de este encuentro, queremos simplemente evidenciarla y problematizar algunas de las herramientas con las que trabajamos para hacer concepto…del horror.

Horror que nos cruza por igual a pacientes y terapeutas pero de modos tales que unos y otros, -víctimas y no cómplices- hemos quedado de lados opuestos del mismo terror.

Se trata de un particular  antagonismo que permite más que encuentros, genera desencuentros y repulsiones, unos y otros, productivos y dolorosos. Modos de la crueldad que al decir de Artaud nos aleja del sadismo y acerca a la determinación absoluta para interpelar las vigencias de las impunidades, las desmentidas, la posibilidad de las venganzas, las retaliaciones, y permiten la elección-invención de otros mundos.

Aclaración: Tratándose de un caso que ha tenido profusa difusión en todos los medios: gráficos, televisivos y radiales, ahorraremos a los/las lectores/as los relatos que allí se han vertido.

No me he relevado de seguir guardando el Secreto Profesional por lo tanto aquí y en ningún otro texto, se encontrarán referencias al contenido de las sesiones.

¿Perverso o Genocida?


¿Hablamos de lo mismo cuando decimos que un padre es un genocida o nos referimos a él como un sujeto perverso?

lo dice mucho más claramente:

“No es para nada una decisión personal, tiene que ver con la historia que vivió el país. No soy la hija rebelde de un padre psicótico. Mi padre estaba convencido de lo que hacía y fue formado por un Estado que sigue adiestrando represores.”   
Tras largos años de análisis con distintos/as terapeutas y una larga y compleja maraña de interpretaciones edipizantes , A.R.Pretti pretendía un tratamiento que no redujera a cero los atravesamientos políticos y pudiéramos nombrar y elaborar aquello que se entrama en la familias y que las excede largamente, a saber: las relaciones entre el poder político y el conocimiento.

Ser psicólogo/a en Argentina post genocidio, plantea, recursos, dispositivos y herramientas en los que la hibridación componga lecturas y prácticas situadas.

Creemos que un hacer diferente, una práctica clínico-política nueva, precisa de ser tematizada en procura de hallar nuevas herramientas que den cuenta de lo hecho.

Rev(b)elar

¿Qué orden de revelaciones y rebeldías instala el hijo o hija de un represor cuando repudia los crímenes de su padre?

Hubo un genocidio en este país.

Se ha dicho tantas veces, lo hemos sufrido y sufriremos muchas generaciones más. Sin embargo el anuncio público del cambio de apellido y el repudio por parte de A.R.Pretti –hoy Vagliati-  hija de uno de los más feroces represores que reclutara Camps para sus campos de desaparición, reveló la otra cara de la brutalidad y la barbarie que también fueron capaces de usar con sus familias.

Planteó al mismo tiempo, un modo de repudio –cambiarse el apellido  y repudiar al genocida públicamente- sin antecedentes en la historia.  Nos puso con A.R.Pretti frente a la posibilidad de pensar ese acontecimiento político como un destierro elegido de la identidad paterna  y la posibilidad de reparación a la sociedad, de la impunidad, de la falta de castigo por parte del Estado que tenía esa obligación.

Revelar otras impunidades, aquellas que afectaron a los familiares de represores que quedaron  a merced de éstos durante veinte años más, gestando modos vinculares perversos y retorcidos, increíblemente complejos y mortificantes. Supimos que hacia el interior de sus familias intentaban explicar lo inexplicable y justificar el horror, sometiendo a sus mujeres, hijos e hijas a relatos en los que no se relataban hechos sino versiones acomodadas y autocomplacientes que sin embargo no hacían otra cosa que multiplicar su efecto siniestro  y paralizante.

Desnudó el rol del Estado Nacional y su  alianza con lo siniestro, dándoles a los represores la libertad de estar entre nosotros; volver a sus casas y dejar a los familiares no cómplices, en situaciones de confrontación directa si es que el miedo o el terror se los permitían.

Puso en evidencia que no se trataba de un padre perverso y una madre loca, de una familia disfuncional, sino de un entramado en el que lo familiar era un componente entre otros.

Colocó una cuña imaginaria y potente sobre la transmisión patriarcal del apellido y la violentación simbólica sobre los linajes maternos, abriendo cuestión sobre la injerencia del Estado y el orden judicial y doctrinario de la elección del apellido por parte de los hijos e hijas.

Cuestionó severamente el mandato judeo-cristiano: “Honrarás a tu padre y a tu madre”, mandato que  ha deslizado sentido por: “No abrirás crítica a lo hecho

por tu padre y tu madre” en alianza con otro mandato: la incondicionalidad del amor filial; reforzando aún más la privatización del orden familiar.

Recuperó las cuestiones de poder y los entramados políticos que configuran a las familias y a la subjetividad, y que han sido invisibilizados y denegados por la misma sociedad y reforzados por algunos dispositivos “psi”.

Recuperar

Los relatos de una madre en clave de locura ¿pueden instituir, memoria, verdad y justicia?

Para nuestro pueblo  “recuperar” -y sus derivas- se  convertido en uno de los sentidos que hilvanan nuestros andares políticos y subjetivos.

Desde los primeros “habeas corpus”  caminamos recuperando: dignidades, hijos e hijas, nuestras historias familiares, justicias, sobrevivientes, y fragmentariamente, la información que los represores sádicamente ocultan.

La sociedad toda ha ido recuperando fábricas, ahorros, vecindades, cartones y lo que no por mínimo es menos desequilibrante para quienes han hecho poder desapareciendo.

A.R.Pretti misma, recupera en los relatos de una madre enloquecida, Juana, la memoria y la verdad de lo hecho por Saracho- alias de Pretti en los Centros de detención- cuando no estaba funcionando como papá o esposo.

Fue  con estos indicios y verdades históricas en código bíblico los que le permitieron  pensar en la posibilidad de la constitución del nombre propio en la

tensión entre la identidad-herencia y  los linajes de la enunciación colectiva encarnados en el apellido de su madre: Vagliati.

Reparar

En la Conferencia de prensa que diéramos con A.R. el 8 de agosto de 2005, mencionaba que el Terrorismo de Estado me había quitado un tío-Julio E. Galeano- y que en este trabajo con A.R.Pretti, había ganado una hermana.

Julio estaba en ese momento, desaparecido y sigue estándolo, sin embargo algo en el orden de la reparación se ha producido.

Reparación afectiva y vincular, en tanto A.R.Pretti deviene de paciente a hermana. Hermandad en tanto que el vínculo es centralmente político cuyo programa dice algo así como: no estás condenada a repetir la historia de tu padre, tampoco la de tu madre, no estoy condenado a desaparecer, no estás condenada a esconderte y avergonzarte, no estoy condenado a la mortificación, no estamos condenados a la venganza, otros mundos se abren para nosotros/as.

Ya no somos dos en encuentros clínicos reparatorios, somos muchos y muchas construyendo otros modos político-terapéuticos de la reparación.

Restituir

Hijos e Hijas de represores, ex esposas, familiares, todos y todas ellas fuera de la complicidad, sin embargo tomados por la misma sensación, ser parias.

Muchos y muchas de ellos y ellas han colaborado con la búsqueda de nuestros familiares, muchos y muchas han testificado en diversas causas y sin embargo siguen sintiéndose parias.

Llevan algo vergonzante sobre sus espaldas que no sabrían definir bien, pero que los condena a moverse en pequeños círculos de gente que los/las conoce y saben de su vínculo familiar con un represor.

La decisión del cambio de apellido y hacerlo público, implicaba por un lado, la posibilidad de un repudio por lo crímenes cometidos por el Comisario Pretti, y por otro y sobre todo, diría, es un pedido de adopción a toda la sociedad.

En el caso de hijos e hijas de desaparecidos/as la restitución es a la familia legítima, en el caso de A.R.Pretti, la restitución no es a ninguna familia en particular. Ella adopta y recupera el apellido de su madre: Vagliati y deviene así, enunciación colectiva, deja de ser sólo el apellido de una madre y se hace programa político de un mundo en que la vida es primacía de una verdad cruel, pero vital .A.R. Vagliati se hace nombre propio en tanto abre para otras y otro la posibilidad, no diremos de una vida plena, simplemente de la vida.

, nombra el acontecimiento Cero de una ciudadanía que pueda pedir cuenta y razón ya no a los que nos dan la vida, sino a los que nos dan un mundo.  A. R., nombra un linaje de todos y todas nosotras y nosotros que construimos, desde hace muchos años, otros mundos.

Bibliografía

1.- Diario Página 12, Notas realizada por Carlos Rodriguez 8, 9, 11 y 14 de agosto de 2005.

2.- Revista Veinte Tres, nota realizada por Andrea Rodrigues el 8 de agosto de 2005 y publicada el 11 de agosto de 2005.

3.-“El Discreto encanto de recuperar”, texto publicado en el Campo Grupal, en el número de septiembre de 2006.

4.-Fernández, Ana María y colaboradores/as. “Política y Subjetividad”, Ed. Tinta Limón, 2006.

5.-Kordon, D. Edelman,L.Lagos, D. Kersner, D. y otros. “Efectos psicológicos y psicosociales de la Represión Política y la Impunidad. De la dictadura a la actualidad”. Ed. Madres de Plaza de Mayo. 2005

5.-Deleuze, G y Guattari, F. “El Antiedipo. Capitalismo y Esquizofrenia”. Ed Paidos, 1985.

Ultima modificacion el Miércoles, 29 de Diciembre de 2010 16:17
Santiago Emilio Montilla Galeano

Santiago Emilio Montilla Galeano

Lic. en Psicología

Universidad de Buenos Aires. Docente UBA

153-089-2436

emilio@pasajeesquizo.com.ar

Video relacionado

http://il.youtube.com/watch?v=0NVhVIvrd3I
Copyright © 2017 Pasaje Esquizo - Designed & Developed by Templateworks