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Sábado, 25 de Diciembre de 2010 11:32

POLÍTICAS:Facultad de psicología UBA.Comedor universitario... con o sin Cervone

por  Santiago Emilio Montilla Galeano
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"Antes algunas aclaraciones pertinentes:

Por cuestiones de buena educación hemos pasado en algún momento primero por ser pacientes de alguien, hemos estudiado y finalmente nos hemos recibido de psicolog@s –o en camino-  para jugar a un modo nuevo de padecimiento de época: el ejercicio del psicoanálisis en su capitulo argentino, en su versión edulcorada, en su dispositivo marchito pero dominante" de Pequeño Manifiesto, retazos e hilachas

 

de Santiago Emilio Montilla Galeano, el Domingo, 12 de septiembre de 2010 a las 22:49

Me llamo Emilio Montilla y soy docente de esta casa, hace 12 años. Sin embargo hoy prefiero problematizar la cuestión del comedor estudiantil que nos merecemos, como el alumno que también fui.

 

 

 

 

En 1983, hacia finales, me inscribí en la carrera de psicología, venía de veterinaria y todos veníamos de la dictadura. Recuerdo perfectamente que la facultad –en ese momento sólo existía la sede de Independencia- y las cátedras aún estaban en manos de docentes por lo menos autoritarios, otros directamente cómplices de los militares, al punto que se sospechaba de algunos, que habían entregado estudiantes a los represores, estudiantes que aún hoy siguen desaparecidos. Recuerdo además que se nos impuso un curso de ingreso con dos materias y exámenes que había que aprobar para entrar en la carrera –en ese momento no existía el CBC-, es decir, querían restringir el ingreso y nos opusimos. Sí, nos opusimos a que el ingreso no fuera abierto, sin examen, irrestricto, queríamos una universidad abierta y una carrera para quien quisiera anotarse en ella. La intervención –luego vendría la normalización con Vezzetti en 1985- se oponía a nuestros planteos y decidimos organizarnos. Al calor de un planteo de libertad que nos parecía –aún me parece- justo empezamos por las asambleas, luego las recorridas por curso, también las reuniones en cuánta hora libre apareciera. Se votaron delegados por comisión de ingreso, se formó entonces un cuerpo de delegados. Asambleas, cuerpo de delegados y reuniones que no tardaron en cuestionar bastante más que el ingreso con examen, por ejemplo comenzamos a asistir a los teóricos de los titulares de la carrera que venían de la dictadura. Allí organizábamos sentadas para repudiar su asociación con los represores y genocidas del Proceso. Nos organizábamos para ir a teóricos de gente que en ese momento eran críticos y politizaban las discusiones: Tomás Abraham y Oscar Terán, dos titulares de la materia Filosofía, ellos a su vez polemizaban con nietzcheanos nacionalistas como Maresca. Nos dividíamos para ir a las clases de todos ellos, tener las grabaciones y tomar posición política y filosófica respecto de la vida en general y de la carrera en particular. Recuerdo bien muchos chicos y chicas que venían de mucha represión en la sociedad y sus casas, llorando por las crisis que les provocaban las discusiones abiertas.  Así la dinámica de las cosas, la intervención intento de todos modos imponer el ingreso restringido, la respuesta no se hizo esperar, tomamos la facultad durante varios días. Un sector de estudiantes, dirigidos en ese momento por la Franja Morada (radicales)  y UPAU (liberales ligados a la dictadura) intentó romper la toma y la protesta, organizamos a la mayoría y finalmente ganamos, tuvimos un ingreso abierto que se sostuvo dos años, hasta el CBC.

¿Qué tiene que ver este relato con el comedor universitario? Reuniones, asambleas, tomas, cuerpos de delegados, delegados, crisis existenciales, amistades, amores, militancias, fiestas, textos, dudas, libros nuevos, preguntas viejas, comidas y bebidas más económicas, toda esta vida estaba en el comedor de la facultad; ocupaba el fondo de Independencia y era siempre un lugar lleno de gente.

Gente, es no decir claustros que parece ser el modo en que la facultad nos subjetiva hoy día: Claustros de profesores, claustro de estudiantes, claustro de graduados y claustro de No-Docentes. Estamos en 2010 y la facultad, al igual que la UBA tiene claustros, encierros, clausuras en la que las comunicaciones entre uno y otro claustro es mera coincidencia. La facultad de psicología por otro lado, es especialmente elitista en tanto no hay un solo espacio en el que podamos compartir encuentros y pensar juntos como lo que podríamos llamar comunidad.  La señora decana en su texto menciona dos veces esa palabra, que más que una palabra es todo un modo de pensar la vida y las instituciones, que de ser genuinamente sentida no la hubiera mencionado. La verdad es que no hay nada en común entre un/a titular, un/a ATP o co-ATP y un/ no-docente, no hay tal cosa como una comunidad. En primer lugar los no-docentes están mal nombrados, se trata de trabajadores/as administrativos/as, aún l@s llamamos por lo que no son es decir: NO-docentes, luego, no tienen más que voz y no voto en el consejo. Que yo sepa no hay una sola carta abierta de la decana planteando este y otro temas sobre es@s compañer@s. Si a la decana de verdad le interesara de verdad la comunidad universitaria, estaría proponiendo en el Consejo Superior la reforma del estatuto en la que las cátedras fueran más democráticas que lo que hoy son, que los titulares quedaran en el lugar de señores y señoras feudales (salvo honrosas excepciones); si a la Sra, Cervone le interesara la comunidad se ocuparía de que l@s estudiantes tuvieran más votos en el consejo, mucha más representación que la que hoy tienen. Si la ocupara en serio la comunidad, pensaría el modo en que los 1200 o más docentes tuviera representación en el Consejo Directivo y posibilidades de gestionar la docencia y no obligarnos a gambetear. Queremos libertad de cátedra y no sólo libertad de titulares.

Por último -y ya próximo a cerrar- quiero proponerle que nos deje hacer nuestro comedor comunitario en Independencia y en la sede de Hipólito para tener de verdad una comunidad. Un lugar en el que sentarnos todos los que queremos la casa universitaria, sean del sector que sean. ¿Sabe para qué? Para hablar y cambiar muchas de estas cosas y otras que aún no sabríamos decir.

…¿Por qué será que a la decana y  a un@s cuántos no les cae bien el comedor?

 

 

Cumunitariamente

Emilio Montilla

Ultima modificacion el Miércoles, 29 de Diciembre de 2010 16:10
Santiago Emilio Montilla Galeano

Santiago Emilio Montilla Galeano

Lic. en Psicología

Universidad de Buenos Aires. Docente UBA

153-089-2436

emilio@pasajeesquizo.com.ar

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