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Sábado, 25 de Diciembre de 2010 12:13

Experimentaciones: Un Avión

por  Santiago Emilio Montilla Galeano
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El principito El principito

" En Pasajeesquizo...Nos reunimos varios –identidades- con el objetivo de pasar por la experiencia clínica en todos sus planos y niveles; sobre todo aquellos que nos llevan del sufrimiento a la alegría." de: Pequeño manifiesto, retazos e hilachas.

 

Multiplicación literaria y singularísima desde la escena N°1 dramatizada por la comisión 2 de la materia Teoría y Técnica de Grupos I, Leído en la Mesa redonda del lunes 19 de abril en Facultad Psicología, UBA. 2010.

[Así comienza]

 

 

EL PRINCIPITO


A. De Saint - Exupéry
A Leon Werth:

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de entenderlo todo, hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Verdaderamente necesita consuelo. Si todas esas excusas no bastasen, bien puedo dedicar este libro al niño que una vez fue esta persona mayor. Todos los mayores han sido primero niños. (Pero pocos lo recuerdan). Corrijo, pues, mi dedicatoria:
A LEON WERTH
CUANDO ERA NIÑO
“A la comisión 2
Que supo volar”



Hola gente, hola compañeras y compañeros de la comisión que compartimos.
Hola a todas nosotras y todos nosotros, que hemos traído a las niñas y niños que fuimos y somos a jugar este sábado pasado.
Antes de hablarles y contarles las resonancias de las escenas quiero invitarlos a mi meseta primera: el pliegue en el que los adultos como nosotros, todos mayores de edad, todos académicos, devinimos niñas y niños, condición primera para jugar como juegan los niños, en serio.
En esta condición niña que el caldeamiento empuja, la escena primera es en un avión ¿De qué avión se trata? ¿Es un gran avión de línea? No. Se trata de un pequeño avión de esos que se usan para tirase en paracaídas. Un avión destartalado dice Juan –el dueño de la escena-… [Perdón]…

Hagamos un breve alto: los acabo de invitar a una meseta, a un pliegue que compartimos: devenir niños para jugar en serio, voy a invitarlos a otro pliegue: el mío. Es mío porque es singular y no al revés. En ese mío pliegue estoy levantándome el domingo a la mañana y le cuento a mi mujer un sueño que tuve sobre la jornada; soñé con nuestros juegos de antes de ayer y ya no pude más que sonreír. Ya saben ustedes –adultas y adultos compañeros de la academia- que esto es un rizoma: al pliegue grupal compartido de devenir niñas y niños en la jornada, le acabo de acoplar mi singularidad, mi producción deseante, mi niño, que por cuestiones de seriedad de dispositivo tuve que suspender por instantes.
[Volvamos…]
Estoy en domingo aunque esté leyendo un lunes ¿verdad?

Domingo 18 de abril 14:19 escribo sobre un avión destartalado al que Juan nos invita a subir y a 3000mts de altura nos quiere hacer saltar con paracaídas. Varias personas saltan, mientras hay ruido de motores –la comisión hace…..-, hay un sol que es dramatizado –no casualmente- por una estudiante llamada Candela. Piloto y copiloto ordenan saltar gritando alto para superar el sonido atronador de los motores. José se planta en la puerta, José está con mucho miedo, de ese que nos convierte en árboles o piedras. Por eso concretizamos con Emiliana un cielo celeste sobre el qué caer…
Domingo 18 de abril 14:25, escribo sobre nostras y nosotros jugando…me disperso…no, no es dispersión simplemente, se trata de un tercer plano o pliegue –si quieren-. [Ya saben, tengo derecho y quiero a mis rizomas.] Cuando los pilotos gritan se me espanta el niño –son las 14:25 del sábado, acabo de descubrir que coinciden las horas [15:18]- y viene mi recuerdo-ficción en el que no juego sino que espero a mi tío desaparecido casi y casi seguramente en el mar, empujado desde un avión. Cada molécula en mí fuga desde la puerta del avión hacia el mar y cae hasta desaparecer. Se ha despertado el adulto en mí, ya no juego, apenas si puedo coordinar. Trato que mi línea de fuga singular hacia lo siniestro no me capture y no nos capture, hago fuerza con el dispositivo-palanca que me permite concretizar: sale con fritas un cielito-Emiliana y no un mar sobre el que caer. Macha un solcito para calentarnos el alma y olvidar la bruma marina.
[Ufff…] vuelvo a ser niño otra vez, ustedes no se dieron cuenta que me moría de dolor. Estuvimos bien y la fuga se me hizo plano de inmanencia. De eso me di cuenta hoy a la mañana.

Domingo 14:37, Les comento que hoy a las 13:54 me di cuenta que el sueño sobre la jornada me había empujado hacia el desierto, no hacia el mar y el estallido, ni hacia el cielo celeste y su celestial abrigo, no, no, me llevó directo hacia el desierto del Sahara. Cuarto plano, pliegue, meseta o como quieran llamar a esta nueva dimensión, plano, pliegue o meseta. La llamaré por ahora “El principito” Sí, sí, se me vino “El Principito” de Antoine De Saint-Exupéry, es decir la cuarta meseta o plateau. ¿Por qué? Bahh, no importa el porqué. Si me pusiera a pensar en temas pensaría en los por qué, un par de ejemplos: ¿Por qué se me ocurre El principito, justo ahora y no por ejemplo la problemática del genocidio? [En lo que claro, me especializo] o si pensara: ¿Por qué aparecen estas nuevas subjetividades adrenalínicas paroxísticas e instantaneístas que precisan del vértigo y lo efímero para no morir? [En lo que claro, me especializo] Si trato de descular, elucidar –se dice- estos por qué, no terminamos más, el análisis se nos hace interminable –decimos: infinitas determinaciones-. A las 13:59, es decir cinco minutos luego de haberme dado cuenta que estaba volando sobre el Sahara con Antoine como piloto, decidí que los porqué no son para mí, sino los cómo ¿cómo ha sido posible maquinar el sueño en el que vuelo con Antoine y al mismo tiempo ya estamos estrellados y perdidos en ese enorme desierto? ¿Cómo ha sido posible volar con la comisión 2 en un avión destartalado y que este devenga en el avión de Antoine? ¿Quién es El principito? Mejor: ¿Cómo funciona El Principito aquí?
Domingo 15:07, tengo que reconocer que me enamoré de los cómo. El Principito funciona como Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll. El principito funciona de maravillas para nosotros de la comisión 2 o mejor, funciona de maravillas para mí –soy apenas una esquicia de la comisión 2- algo de mi se agencia de algo de El Principito para pensar los niños que fuimos, los que somos y los que siendo a veces crecemos, a veces nos achicamos.
Repito: ver cómo funciona el texto de El Principito de otro niño [Antoine] devenido aviador Antoine De saint-Exupéry. Si recuerdan en el texto hay muchos planetas y tantos cómo personajes conceptuales habitan un yo o me habitan a mí o a ti… hay un borracho desahuciado , un vanidoso evanescente, un contador desesperado, un rey sin súbditos, un trabajador farolero condenado a repetir una y otra vez la misma consigna: apagar o encender el farol. En nosotras y en nosotros están todos ellos, devenimos a cada momento y por turnos uno u otro o uno y otro. Por turnos somos la amada rosa de El Principito, o la serpiente o Antoine, nombres propios de la vida y la muerte, de la alegría y la tristeza.

[Volvamos a la Jornada…]
Juan, nuestro autor de la escena 1 trae para mí, por mí y desde mí la posibilidad de multiplicar en otro plano, un pleno de sentidos que quiero llamar “El Principito”. Mi línea de sentido entonces se llama “El Principito”, es decir: un principio chiquito.
Sepan señoras y señores de esta aula que la comisión multiplicó para otro lado, las escenas se fueron desde el miedo al suicidio, el asesinato de Macri, la desesperación, el parto en el funeral de un payaso borracho. .. uy!! Disculpas, me fui del sentido, del mío…
Domingo 19:58, hemos dormido la siesta y contrario a lo que imaginaba, no he soñado nada. Tanto mejor, me digo, tengo la línea de sentido de las 14hs y 15 hs, no se han ido, los sentidos no se han evaporado, allí resuenan ustedes jugando, yo abrumado por Julio cayendo al mar, empujado a desaparecer, una fuga que se hace plano cuando quita a Julio (n-1) y suma la dimensión de la noche, los sueños, Antoine y el desierto. Meseta “El principito” con todos sus heterónimos, Antoine con sus personajes. Estoy tranquilo, los sentidos se han anclado con tanta existencia y sumo la quinta meseta…a la pregunta de ¿cómo funciona El Principito?
¿Recuerdan las 14.37? fue presente en algún momento, ya no. Bien, en ese momento, recuerdo bien que soñé a la noche…. [No tengo idea a qué hora de la madrugada]… soñé a la noche que volaba con Antoine [padre de El Principito, o sea de él mismo o sea el niño que fue y es] yo volaba como copiloto [igualito a Nacho, el copiloto del avión destartalado de la escena 1]. Es muy loca esta vida ¿Sabían que mi bisabuelo materno el Dr Alvarez Macías volaba con Antoine De Saint-Exupery? Si, sí mi abuelito era médico y hacía las postas médicas en la Patagonia a principios del siglo pasado y su piloto era Antoine. Mi abuelo que tuvo varias hijas de las cuales una fue la madre de mi madre –le decíamos la Beba y madre de Julio Eduardo Galeano y de Celina Galeano. Mi tía Celina sale del campo de Concentración de El Vesubio, es ella la cuenta esta historia de su abuelo médico. Paradojas: mi tía aún no sana la tortura, ni los dolores [como buena nieta de médico], sí sanó el odio. Sólo quiere justicia.
Julio Eduardo, mi tío Julio es mi tío volador, es el que les comenté antes, el que suponemos fue tirado del avión. Mi tío Julio puede estar en el mar o aún en el cielo.
¿Saben que Antoine finalmente desapareció en el Mediterráneo? Liviano como la espuma de mar
Mi tío Julio es ahora una bruma o espuma o brisa o liviano como una pluma y es posible, sólo es apenas posible que si somos como El Principito, es decir niños y niñas como Alicia podamos reunir en el cielo tantos heterogéneos como moléculas, a saber: moléculas de julio, con las de Antoine que también desapareció, con un muchacho –llamado José- que baja en paracaídas, ahora sin miedo, Es casi posible que yo esté hecho de todos esos sentidos y de su reunión. Es casi seguro que todos nosotros estemos siendo un poco todas ellas y todos ellos. Es por todas ustedes y por todos ellos que pudimos un sábado darnos a la tarea de volar, de temer, de amar, de caer, de desaparecer, de matarnos, de matarlos, de morirnos, de parir, de amar, en fin…de vivir.
Gracias por volar en la Comisión 2

Ultima modificacion el Miércoles, 29 de Diciembre de 2010 16:05
Santiago Emilio Montilla Galeano

Santiago Emilio Montilla Galeano

Lic. en Psicología

Universidad de Buenos Aires. Docente UBA

153-089-2436

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