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Lunes, 17 de Enero de 2011 12:01

Genocidio en Argentina: Comisiones gubernamentales por la memoria*

por  Santiago Emilio Montilla Galeano
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Introducción

En principio la idea y verificación de que las comisiones de la memoria -creadas con un mandato institucional de recoger testimonios para re construir la verdad de lo sucedido en los genocidios latinoamericanos- debían aportar algo más que un juicio histórico. En sus supuestos estaban los aportes testimoniales para, en conexión con la justicia, establecer no sólo memoria testimonial y jurídica, sino erradicación de la impunidad. Problematizaremos esta cuestión.

Según entiendo: las nociones de genocidio, violencia política, conforman un lugar, un topos complejo en el que no es posible delinear un único objeto de estudio. Se abre la posibilidad de recurrir a nociones que en vez de reducir y simplificar, complejicen abriendo senderos conceptuales para pensar las cuestiones de época, de orden subjetivo, cultural y étnico, además de los atravesamientos políticos e institucionales y las propias implicaciones personales, teóricas y políticas.

 

CoNaDeP

La CoNaDeP (Comisión Nacional de Desaparición de Personas) tal como designa su nombre se dedica a buscar y recuperar información que permita dar cuenta de las personas que fueron desaparecidas en la dictadura, [1]recibir denuncias y establecer el destino de niños y niñas apropiados/as por los militares. Nada habría para decir en contra de los buenos propósitos reseñados en el texto fundador. Sin embargo su fundación, las investigaciones y los informes tuvieron la intención por parte del poder en manos del radicalismo (UCR) de sacarse de encima a los organismos de DDHH (muy prestigiados en ese momento) y a algunos sectores medios de la sociedad que demandaban por el esclarecimiento de lo sucedido en la dictadura. Mientras concedía este deseo, al mismo tiempo el poder legislativo (manejado por el peronismo (PJ) y con mayoría del radicalismo) aprobaba los pliegos de ascenso para miles de genocidas. No sólo no se los castigaba, sino que se los felicitaba ascendiéndolos.[2]

Por otro lado un dato curioso e inquietante es que el escritor Ernesto Sábato fue elegido presidente de esta comisión. Aquel que en su momento había apoyado al régimen militar era quien supuestamente prestigiaba y conducía la orientación del organismo que el estado creaba para saber la verdad.[3]Más esperable aunque no menos  inquietante aún, fueron las declaraciones del Ministro de Interior Antonio Tróccoli, oficiando de presentador del programa televisivo Nunca Más, emitido por Canal 13, el 4 de julio de 1984:

 

“(...) Pero esto que van a ver es sólo un aspecto del drama de la violencia en la Argentina. La otra cara, el otro aspecto se inició cuando recaló en las playas argentinas la irrupción de la subversión y del terrorismo alimentado desde lejanas fronteras, desde remotas geografías con un puñado de hombres que manejando un proyecto político notorio, apoyados en el terror, con una profunda vocación mesiánica, que-rían ocupar el poder. Sobre la base de la fuerza y la violencia terminaron desatando una orgía de sangre, de muerte a personas e instituciones. (...)Debemos entonces advertir que la sociedad argentina fue conmovida y sorprendida por la irrupción subversiva, pero no la amparó, no la cobijó(…)  Ahora como contrapartida, ¡cuidado! no sea cosa que adoptemos una misma actitud y pongamos bajo la lupa de la sospecha a todos los hombres que dignamente están cumpliendo con su elevado cometido de

dar seguridad y de defender la soberanía del país.

(...)”. [4](Subrayados nuestros)

 

Se trata de dos analizadores de la dinámica y las intenciones políticas del gobierno que supuestamente venía a restaurar la justicia en el marco de la democracia. Están señaladas en el texto las argumentaciones centrales de la llamada teoría de los dos demonios. De este modo se formalizaba la fidelidad a los impunes, al mismo tiempo que se condenaba y responsabilizaba a quienes habían sido desaparecidos de haber generado su propio genocidio.

 

Han pasado ya 24 años de la fundación de esta comisión; hoy sigue funcionando, con otro personal, con otra dirección y podemos decir que es por el esfuerzo de los y las trabajadoras que con magro presupuesto y poco personal insisten en construir la verdad de lo sucedido.

Luego de la derogación de las llamadas leyes de impunidad en 2005, cientos de víctimas del terrorismo de estado, que no había realizado denuncias ni habían brindado testimonio, han concurrido a la sede del organismo a brindar su memoria. La reaparición de algunas garantías en estas temáticas, ha permitido que muchas personas afectadas se hayan animado a salir del anonimato.[5]

 

La justicia

 

Sin extendernos demasiado, diremos que si bien algunas garantías han reaparecido para llevar adelante las causas por DDHH, no podemos hablar de ninguna manera de un estado garante. Miles de genocidas imputados en procesos en los que se sustancian secuestros, torturas y desaparición de personas gozan de libertades, prebendas y altos cargos en diferentes instituciones estatales y privadas. Cientos de causas duermen en los despachos de jueces, que por complicidad o cooperación impunizadora, esperan el olvido de una población inerte, el cansancio de los y las sobrevivientes y/o la muerte de los represores.

Las fuerzas de seguridad al servicio de los jueces están en abierta connivencia con los imputados, sabemos que son los encargados de los allanamientos quienes avisan días antes a los imputados. Los guardias de los servicios penitenciarios  que vigilan a los pocos genocidas presos, son quienes les garantizan seguir organizando sus redes de poder y la impunidad desde las cárceles.[6]

Así los poquísimos jueces dispuestos a hacer algo al respecto de estas causas son vulnerados por éstas instituciones, encorsetados e inútiles para aplicar justicia.

 

Lógicas genocidas, tanatopolítica y lógica situacional[7]

¿Cómo pensar los modos en que sectores enteros de una población anudan sus deseos al poder genocida?

La resolución de los genocidios y los procesos de impunización de los responsables, no sólo son prioridad de los estados y sus instituciones sino también de las poblaciones que los padecieron y/ acompañaron. Por ello nos preguntamos: ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad que permiten en el entramado de lo que llamamos lógicas genocidas, instalar  impunidad y  olvido?

Desde nuestra perspectiva se hace necesario pensar la categoría de genocida y diferenciarla de la de represor.

En las lógicas consagradas de las disciplinas criminalísticas, se hace distinción entre el autor material de un crimen y el o los autores intelectuales. De este modo se producen dos tipos de responsabilidad: aquel que lleva adelante el acto material del crimen o delito (autor material) y aquel o aquellos que llegado el caso, han diseñado y encargado a terceros la gestión y administración del crimen, se llama a estos, autores intelectuales.

¿Se pueden pensar los crímenes de lesa humanidad desde estas lógicas? ¿Qué sucede cuando es el propio estado quien produce y administra  muerte? Las lógicas binarias que dividen entre autores materiales e intelectuales ¿sirven para pensar y resolver la gestión de genocidios?

En el imaginario social y el sentido común,  la palabra represor connota al responsable de secuestrar, torturar, asesinar y desaparecer a opositores políticos. A nuestro modo de entender creemos que esta producción de discurso es sostenida en principio, por el modo binario de pensamiento occidental y reproducida por algunos medios de comunicación y otros actores sociales, haciendo quedar (o dejando) en visibilidad las manos ejecutoras y en la invisibilidad el  corpus complejo de prácticas sociales genocidas. Se desaloja de este modo el carácter político de un plan sistemático y estatal de eliminación de las disidencias.  Al mismo tiempo queda velada la cooperación civil, sin la cual dicho  plan  no hubiera sido posible. (Recordar complicidades: medios de comunicación y empresariado argentino)

 

Lógicas colectivas genocidas, máquinas de producción de muerte

Para el discurso jurídico es central establecer en el proceso judicial, niveles de responsabilidad respecto de crímenes y delitos. En nuestro caso intentamos establecer un modo de funcionamiento social, político y subjetivo de producir genocidio, impunidad y olvido.

En Michael Foucault el poder es pensado como reticular, disperso, microfisco y no como la centralidad de un poder que se tiene y reprime. En este punto  creemos que la lógica que sostiene el poder genocida es reticular y colectivo; en tanto no pensamos la aniquilación de opositores políticos como la voluntad exclusiva de un pequeño conjunto de instituciones poderosas, llámese: Iglesia, FFAA y de seguridad.

En el linaje de este autor  se sostiene que si bien es posible pensar los procesos poblacionales desde la biopolítica, esta noción se nos hace reductiva para pensar la administración de la muerte y la  desaparición de opositores políticos en Latinoamérica.

Tenemos que reconocer que los planes imperiales en combinación con las oligarquías locales toman la iniciativa represiva. Llamamos tanatopolítica a la decisión del estado y sus instituciones de aniquilar, exterminar y  desaparecer la disidencia política en vez de incorporarla al juego social de regulación de las diferencias. Al mismo tiempo incluimos en esta conceptualización la naturalización por parte de poblaciones enteras de este tratamiento de la diferencia y la disidencia. Pensamos la tanatopolítica también como un dispositivo táctico que produce complementariamente a la biopolítica, territorios de exclusión y erradicación de la diferencia., así como la segunda construye  modos de inclusión y asimilación de la esta. La complementariedad de estas macro y micro políticas coexisten en un  mismo estado y sociedad y no pueden pensarse una sin la otra. Por ejemplo, cuando  el estado emite políticas públicas que privilegian a los sectores de poder  y omite al mismo tiempo los efectos que esta concentración de riqueza produce en los sectores menos favorecidos , no solo produce modos de inclusión, sino millones de excluidos y pauperizados expropiados de futuro condenados al consumo masivo de drogas basura, fulminantes como el paco.[8] Los 30.000 ahorristas que fueron condenados a una muerte furtiva y silenciada por haber sido expropiados del sentido de su vida de trabajadores.

Al mismo tiempo  que el estado deja de ser garante  de la vida y condena a  deferentes modos de muerte por acción u omisión; sectores enteros de la población naturalizan estas situaciones y  en algunos casos cooperan con la exclusión,  al imaginarizar a estos sectores pauperizados como, amenazantes de su seguridad y bienestar, queda armada entonces una maquina de funcionamiento eficaz  y autorregulada.

¿Cómo pensar  estos  modos de cooperación por las cuales se sostienen estas lógicas?

Modos de cooperación siniestra

Con esta noción hacemos  no  hacemos referencia  a los modos de complicidad en el sentido jurídico, aunque a veces los  incluye. Tampoco se trata de tipos subjetivos patológicos estables sino más bien de momentos de subjetivación y de la normalidad del llamado sentido común.

Como momento de subjetivación entendemos a la conjunción instantánea entre la lógica genocida centralizada (estatal - institucional),  lo insoportable para el cuerpo social,  de una realidad siniestra y en muchos casos deseos de  exclusión y aniquilación de la diferencia vivida como amenazante de la mismidad/identidad.

A título enunciativo referimos algunos modos de lo que llamamos cooperación siniestra:

Cooperación  participante: se percibe los efectos de la máquina de muerte (exclusión y  aniquilación) y se lo aplaude: “algo habrán hecho…”.” Estos piqueteros de m…  que  vayan a laburar”, “A estos negros de mierda hay que matarlos a todos…” “Por algo será…”; entre otros argumentos.

Cooperación no participante: no se percibe los efectos de la máquina de muerte, pero esta es reproducida reafirmando la diferencia como amenazante y peligrosa para la seguridad y el bienestar propios. “no se… eran rubios, usaban maquinas de escribir a la madrugada… (“Los rubios” de Albertina Carri). “Estos vienen a sacarnos el trabajo…”  “A esos no les gusta laburar…”

Cooperación perceptiva: se perciben los efectos de exclusión, aniquilación y muerte  y se desmienten, desalojando lo percibido de la realidad  instalándose modos de resignación acobardada, al decir de Fernando Ulloa.

Conclusión

Estos son algunos, a nuestro entender,  modos de cooperación que han sido imprescindibles para que  la lógica genocida, se instale, legitime y reproduzcan las lógicas colectivas genocidas y sus maquinas de muerte, impunidad y olvido.

Las comisiones por la memoria pueden y deben recopilar información para no olvidar y para aportar elementos de prueba y de juicio para que la justicia lleve adelante sus procesos. Sin embargo ellas no son la totalidad de lo recordado, son apenas una parte, la formalizable como documento y prueba, Pretendemos que la memoria sea colectiva y exceda lo institucional, pretendemos herramientas para desnudar no sólo los olvidos, sino y sobre todo definir los modos en que poblaciones enteras han sido cómplices de los horrores y ellas mismas han borrado de su memoria esas cooperaciones siniestras.

*Este trabajo fue escrito en el año 2006 como ejercicio para un curso vistual en CLACSO: “Guerra sucia en América latina (Centroamérica)”Aula 591. Ha sido modificado parcialmente para ser publicado aquí.

Emilio Montilla

Bibliografía

 

Ana M. Fernández: De lo imaginario social a lo imaginario grupal en Tiempo histórico y campo grupal. Masas, grupos e instituciones, Nueva Visión, Buenos Aires, 1993 [1]

Ana M. Fernández: Lógicas colectivas. Imaginarios, cuerpos y multiplicidades. Dra. Ana María Fernández. Ed. Biblos. Buenos Aires 2007

Enrique Mari, “El poder y el imaginario social” Revista La Ciudad Futura Nº 11, Buenos Aires, 1988, p. 15 y siguientes.Cascallana Lorena; Montilla Galeano, Emilio: Ponencias a ser presentadas en el Tercer encuentro Internacional sobre prácticas sociales  genocidas, a realizarse el mes de noviembre en Buenos Aires. Encuentro organizado por la Universidad de Tres de Febrero, Argentina.Calveiro, Pilar, Poder y desaparición. Los campos de concentración en Argentina; 1° ed. 3° reimpresión. Buenos Aires: Colihue 2006

Cornelius Castoriadis, La institución imaginaria de la sociedad, Vol. 1, Tusquets, Barcelona, 1983

 


[1] Parcialidad del decreto presidencial dictado por el gobierno de Alfonsín el 15 de diciembre de 1983.

Art. 2 - Serán funciones específicas y taxativas de la Comisión las siguientes: a) recibir denuncias y pruebas sobre aquellos hechos y remitirlas inmediata-mente a la justicia si ellas están relacionadas con la presunta comisión de delitos; b) averiguar el destino o paradero de las personas desaparecidas, como así también toda otra circunstancia relacionada con su localización; c)determinar la ubicación de niños sustraídos a la tutela de sus padres o guardadores a raíz de acciones emprendidas con el motivo alegado de reprimir al terrorismo, y dar intervención en su caso a los organismos y tribunales de protección de menores; d) denunciar ala justicia cualquier intento de ocultamiento, sustracción o destrucción de elementos probatorios relacionados con los hechos que se pretende esclarecer; e) emitir un informe final, con una explicación detallada de los hechos investigados, a los ciento ochenta (180) días a partir de su constitución. La Comisión no podrá emitir juicio sobre hechos  y circunstancias que constituyen materia exclusiva del Poder Judicial.

 

[2] En ese momento Madres de Plaza de Mayo (aún no se habían dividido) denunciaba esta y otras cuestiones

 

[3] Ernesto Sábato: "Es imposible sintetizar una conversación de dos horas en pocas palabras, pero puedo decir que con el presidente de la Nación hablamos de la cultura en general, de temas espirituales, históricos y vinculados con los medios masivos de comunicación", dijo, a modo de introducción de lo que sería una larga exposición ante la prensa. Luego afirmó: "Hubo un altísimo grado de comprensión y respeto mutuo. En ningún momento el diálogo descendió a la polémica literaria o ideológica, tampoco incurrimos en el pecado de la banalidad. Cada uno de nosotros vertió, sin vacilaciones, su concepción personal de los temas abordados". Ante la insistencia de los periodistas, explicó que "fue una larga travesía por la problemática cultural del país. Se habló de la transformación de la Argentina, partiendo de una necesaria renovación de su cultura". Y para el final, reservó su opinión acerca de la entrevista con el dictador. Respuesta que, por otra parte, apareció publicada al día siguiente en los matutinos de todo el mundo: "El general Videla me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente. Me impresionó la amplitud de criterio y la cultura del presidente" (1). Esas elogiosas palabras resuenan en los laberintos de la historia argentina, todavía...Texto y declaraciones publicados en la página Web de la revista Sudestada: www.revistasudestada.com.ar

[4] Citado por:  www.comisionporlamemoria.org

[5] Sospechábamos que con la desaparición de Jorge Julio López, esta dinámica de afluencia de nuevos testimonios a la CONADEP iba a disminuir, podemos confirmar que no ha sido así, las denuncias siguen llegando.

[6] Es claro en este sentido el rol del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) que atiende la cárcel de Marcos Paz en la que se aloja entre otros, el genocida Etchecolatz. Se ha confirmado que han colaborado activamente con este y otros genocidas para sostener sus redes de complicidad. Se está investigando si nos fue el mismo SPB quien garantizó a Etchecolatz las libertades de comunicación para que este organizara la desaparición de Jorge Julio López.

[7] Los textos que siguen forman parte de la ponencia Encuentros, desencuentros y rupturas entre familiares de desaparecidos y familiares no cómplices de represores. ¿Territorios impensables? Notas sobre una práctica de resistencia posible. Lic Lorena Cascallana, Lic Emilio Montilla Galeano

 

[8] Es el nombre que se le da en Argentina a la pasta base en la producción de cocaína.

Ultima modificacion el Sábado, 05 de Febrero de 2011 19:18
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