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Sábado, 26 de Febrero de 2011 11:58

Reflexiones: Una mujer como tantas otras

por  Irma Sambán mail:irmasban@ciudad.com.ar
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Eran las 7.15 hs. no podía demorarse más.  Tomar el subte y el colectivo le insumiría el tiempo justo para llegar a las 8 hs. a su trabajo. De esta manera no tendría que soportar la cara de perro de su jefe señalándole el reloj y amenazándole, como era su costumbre, con descontarle los minutos que llegaba tarde o con despedirla, según sus estados de ánimo.

 

Había llamado a su hermana, que, como todos los días, vendría a cuidar a su hija  mientras ella trabajaba. Le había dicho que estaba en camino y en cinco minutos estaría allí. No podía esperar más.

Tomó su mochila, le echó un último vistazo a su hija de 3 años que dormía como un ángel, y suavemente abrió la puerta del departamento y se dirigió al ascensor. Rápidamente estaba en la calle dispuesta  a tomar el colectivo.

¿Qué pasó por su mente cuando cerró la puerta del departamento?

¿Tenía la certeza de que su hija estaría bajo el cuidado de su hermana inmediatamente? No podía tenerla. Pero eso no podía pensarlo.

Si su hermana quedaba encerrada por un piquete o manifestación, por un paro sorpresivo de subtes,  colectivos o tren; o tuviera un accidente en el camino o fuera víctima de un robo.

Todo eso no podía pensarlo cuando cerró la puerta del departamento, porque no tendría nunca la certeza.

¿Cuál sería el monto de culpa de ésta mujer que se vio compelida a abandonar a su hija por unos minutos, según su certeza?

¿Qué sintió cuando supo que su hija había notado su ausencia y se había bajado de la cama yendo hacia el balcón para verla partir?

¿Y al saber que se había caído a la calle desde el tercer piso?

No había protección en el balcón. La puerta de éste estaba abierta.

Todo eso transcurrió en solo cinco minutos.

¿Por qué no pudo hablar en su lugar de trabajo acerca de la probabilidad de que hubiera días en que pudiera llegar unos minutos tarde?

¿Por qué no existe la posibilidad de permitirle a una madre sola de salir a trabajar sabiendo que su hija está cuidada durante su ausencia?

¿Por qué está sola esta mujer? ¿Por qué el padre biológico de la niña está ausente como co-responsable de esta niña?

¿Por qué no podía contar con una guardería donde cuidaran a su hija  durante el tiempo que ella trabajaba y así llevarla con ella y dejarla en un lugar seguro?

¿Por qué a las madres solas no les asiste el derecho de procurarse su manutención sin ser castigadas por ello?

Será necesario ocuparse y preocuparse por ellas, brindar una mayor información, disponer un mayor acercamiento hacia estas jóvenes mujeres y hacia estos niños, que aun la sociedad pareciera no les está suministrando. Estas situaciones tristes, que no debieran ocurrir, pareciera que solo sirven para ocupar espacio en las noticias policiales.

Irma Sambán

Ultima modificacion el Sábado, 26 de Febrero de 2011 12:30
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