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Terrorismo de estado (3)

Terrorismo de estado. Elucidaciones sobre lo genocida.

Borradores críticos para debates.

Mordiscones conceptuales.

“Si hay que entender el genocidio desde la herramienta psicoanalítica, habrá que convertir a Edipo: de buen padre y rey, responsable, valiente y reivindicador del bien común en un genocida: ciego por elección, feroz por gusto, aniquilador por vocación. Si esta inversión resultara infame y forzada´, habrá que volver a Layo su padre, genocida desde siempre”

Emilio Montilla

Interrogantes, debates, problematizaciones.LópezLópez. Foto de H Castelli

¿Cómo abordar la complejidad de cuestiones que hacen a un genocidio? ¿Cómo elucidar los compromisos disciplinarios en el silenciamiento, complicidad y ineficacia al momento de trabajar con los daños de crímenes de lesa humanidad o las secuelas de un genocidio? ¿De qué le sirve a un torturado o supliciado las herramientas conceptuales a construir a partir de la crítica la psicoanálisis? ¿Por qué se hace imprescindible la relativización del Complejo de Edipo, su inversión, o simplemente su destrucción como herramienta conceptual? ¿En qué beneficia las causas contra genocidas o represores? ¿Beneficia a las familias de los muertos y desaparecidos en los territorios nacionales de nuestra Latinoamérica? Conocer el alma de un verdugo/represor/genocida ¿beneficia a alguien?¿Cómo funciona ese beneficio?

Introducción

Los interrogantes antes señalados apuntan a abrir algunos debates que con el correr de este escrito pretenden abrirse aún más.

Apuntamos abrir estos temas a conversación e investigación porque ya llevan siete años en experimentación disciplinaria y treinta y cinco años en mi vida personal. Sobre los siete años quiero referir que se han abierto en mi trabajo clínico-político un tipo de casos e historias que han pasado desapercibidas por la investigación de la clínica psicológica a pesar de los millones de muertos de contabilizan los crímenes de lesa humanidad y los genocidios en estos últimos ciento cincuenta años.

 

Nos hemos dado a esa tarea siendo familiares de desaparecidos y psicólogos de recuperar estas historias y la información que permita recuperar información sobre el destino de nuestros familiares desaparecidos, al mismo tiempo que encontrar elementos de prueba para procesar judicialmente a los perpetradores. Simultáneamente hemos verificado el enorme padecimiento que han sufrido algunos de estos familiares y que hemos procurado aliviar buscando justicia compartida.

Nos hemos involucrado también en intervenciones institucionales para trabajar cuestiones de violencia laboral en ámbitos estatales y específicamente en el Rectorado de la Universidad de Buenos Aires.

Hemos llevado adelante estos trabajos a los que se la han ido agregando otros nuevos objetivos –que iremos enunciando- al mismo tiempo que para encararlos hemos tenido que inventar herramientas conceptuales para dar cuenta de las condiciones de posibilidad que hacen que casi cualquier persona pudiera ser reclutada, convocada, contagiada y animada por deseos genocidas.

Lo que sigue son esquicias, borradores de estas invenciones conceptuales y las puestas a debate de viejos y nuevos conceptos, modelos y teorías que hablan del padecimiento humano.

 

Pensamiento heredado

 

Algunas reconocidas herramientas conceptuales del pensamiento heredado no sólo no sirven para entender y trabajar las subjetividades atravesadas por un genocidio o crímenes de lesa humanidad, sino que en algunos casos desorientan, confunden y invisibilizan los fenómenos. Son herederas del pensamiento de lo uno desde cuyas lógicas se establecen disciplinas como el psicoanálisis en su versión freudiana y lacaniana. [1]

Sin preponérselo refuerzan aquello que en la cultura afirma el sacrificio, pérdida, donación, inmolación del “hijo” en función de fines superiores. Se naturalizan y esencializan algunos relatos de conformación del psiquismo humano y se universalizan perdiendo la perspectiva socio-histórica de creación de los mitos/significaciones sociales.

Dos genealogías se implican la una en la otra para replegar la subjetividad en dos relatos: Jesús y Edipo.

Psicoanálisis

Esta corriente de la psicología, se ha conformado en su versión freudiana o lacaniana, en la predominante para la formación de los psicólogos de la Argentina. Su predominio se asienta en las instituciones de formación, públicas y privadas y conforman una vasta red de transmisión del psicoanálisis. Al mismo tiempo estructuran el ejercicio profesional del psicólogo/a conforme a la comprensión de la subjetividad que estas dos escuelas sostienen. La abstinencia y neutralidad del analista frente al paciente llegan al punto de eludir cualquier incidencia de la sesión o el relato vital que no esté directamente relacionado al deseo, pensado éste como falta o ausencia y ligado a la sexualidad, entendida siempre como traumática.

El psicoanálisis y la cultura psi en general, han atravesado de tal modo las producciones culturales en general que hacen parte del sentido común de la sociedad; de este modo se hacen aún más invisibles y menos pensables las esencializaciones que en un comienzo fueron imposiciones de dispositivos disciplinarios.

 

¿Cuál es el peso del psicoanálisis en el continente? ¿Cómo ha afectado el modelo psicoanalítico (Edipo, sexualidad, deseo-falta, significante, neutralidad, abstinencia) el trabajo de l@s psicólog@s en la región?

 

La genealogía freudiana

El relato bíblico (Génesis 22:2 a 16) del sacrificio de Abraham sobre su hijo (preferido) Isaac y las recompensas ofrecidas por Yaveh.  Jesús entregado por su padre a morir por el perdón de los pecados del mundo. El relato del sacrificio judeo-cristiano conforman un matriz mítica que hacen parte de la subjetividad, al mismo tiempo que sus significaciones la producen. Sobre esta matriz Freud encuentra en la Europa del siglo XX un relato familiar que le parece insiste al interior de ellas, lo llama Complejo de Edipo. En poco tiempo el autor pretende su universalización y esencialización afirmando que la subjetividad se estructura en función del pasaje del niño por este calco o molde vincular y deseante. El niño –perverso polimorfo- se estructurará en la sociedad por este pasaje, dejando atrás sus deseos parricidas e incestuosos.

La singular lectura que da Freud a los padecimientos de clase (burguésa-blanca-europea), los modos vinculares, el tipo de familia que aborda y de la que él mismo proviene, recorta desde su comienzo la saga sofocleana centrándose en Edipo Rey y adiciona los deseos parricida e incestuoso al protagonista.

Este complejo así armado funciona como molde-plantilla para explicar la subjetividad, las producciones del inconciente y las patologías.

Según este molde el sujeto llega al mundo pleno de deseos perversos: parricidio, incesto, y predominio de la pulsión de muerte. La función de la sociedad será educar y dominar tales impulsos innatos para así convertir al niño en un adulto dueño de sus pulsiones y deseos, sublimando y desexualizando a favor de la sociedad, los restos pulsionales.

El fundador del psicoanálisis realiza una multitud de operaciones intelectuales y políticas para que el relato sofocleano coincida con los entramados familiares y afectivos de quienes le pagan y para quienes trabaja:

-Omite el recorrido genealógico de Edipo y su linaje, los labdácidas, para ello no sólo contaba con Sófocles sino también con Esquilo y toda la cultura Trágico-mítica helénica.

-Parte de un Edipo culpable de parricidio e incesto no de un Edipo errado y desesperado.

-Omite el filicidio de Layo y Yocasta.

-Omite la maldición de Pélope que recaía sobre Layo a partir de la violación de Crísipo, hijo del primero.

-Omite vincular el filicidio de Layo con el filicidio de Abraham y  del Dios cristiano entregando a Jesús.

-La historia de Edipo solapa, cubre, vela la historia de Layo y el filicidio.

¿Cuáles son los efectos en la clínica de estos calcos teóricos? ¿Cuál es el peso en los modelos pedagógicos de este tipo de construcciones? ¿Qué desfondamientos y reducciones padecen las subjetividades cuando son leídas de este modo? ¿Cómo son normalizadas las poblaciones por los dispositivos de poder montados? ……

Antigenealogía

Con este título queremos significar no solamente una memoria corta o antimemoria (Deleuze y Guattarí, 1980) sino y sobre todo la recuperación de un sentido fundacional de la saga Edípica, esto es la centralidad del filicidio en la cultura occidental. Se trata de reubicar el momento en el que el propio padre de Edipo, Layo interpreta el mensaje del oráculo en clave de aniquilación de su único descendiente.

La posibilidad de trazar una hipótesis acerca del nacimiento ya no de la tragedia, sino de la tanatopolítica, es decir: la eliminación del propio hijo –heredero al trono- y con él la continuidad del linaje de los labdácidas y el reino de Tebas.

Foucault dice mucho y dice bien al referirse al relato de Edipo como la imposición a la subjetividad del poder médico-psicoanalítico y un modo particular de moldear el deseo desencarnándolo de la historia (Foucault, 1978). Hay que debatir sin embargo que no alcanza con señalar la cuestión, sin al mismo tiempo tocar fondo con una verdad escamoteada por el psicoanálisis: el deseo filicida en Layo.

Si como afirma el autor de lo que se trata es de “investigar más allá de ésta que pretende ser la historia de Edipo, algo que tiene que ver ya no con la historia indefinida, siempre recomenzada, de nuestro deseo y nuestro inconsciente sino más bien con la historia de un poder, un poder político (Foucault, 1978).” Ésta debe comenzar antigenealogicamente, es decir en un más acá que afirma la presencia de los deseos aniquilatorios de un padre (¿Y una madre?) Layo.

La afirmación de Edipo, y de su existencia como complejo psíquico fundante de la subjetividad universal no sólo afirma lo perverso o desviado del deseo (parricida-incestuoso) sino que lo despolitiza, lo recorta artificialmente de sus encarnaduras de poder, de creación y destrucción ontológica.

Layo no sólo es un padre, Layo es el Rey de Tebas y como tal su deseo aniquilatorio se extiende para cualquier gobernado. ¿Se trata simplemente de deseos de tal o cuál contenido? ¿Es posible pensar en términos de lógica política, de afirmación sistemática de la muerte del otro? ¿El relato edípico no oculta, vela, encubre acaso en la cultura una multiplicidad de historias en las que el filicidio y el genocidio son práctica política cotidiana? ¿Es posible rastrear en las familias, grupos, instituciones estas lógicas? ¿Cuál es el o los sentidos que aportan este tipo de seguimientos y constataciones?

Elucidar los impensables del psicoanálisis –lógicas de lo uno, arborescentes, jerárquicas, binarias- en su transmisión, clínica e investigación, permite comenzar a visibilizar las otras historias, aquellas en las que los excesos de poder son la normalidad, en la que los abusos del estado, de los poderes, de las familias son visibilizados.

Reubicar las problemáticas en Layo y sus lógicas permitiría pensar una subjetividad en la que se han normalizado, naturalizado y esencializado los abusos y violencias –ya no solamente la singularidades de deseo-; pensando los atravesamientos socio-históricos al interior de las familias, los grupos y las instituciones.

En este empeño es que nos parece urgente y necesario trabajar sobre otras naturalizaciones y esencializaciones que el psicoanálisis ha instalado en los ámbitos académicos y las poblaciones. Algunos de estos temas a elucidar serían a título enunciativo:

-Trabajar sobre el relato mítico de Freud que instala en Totem y Tabú: prohibición del incesto, exogamia, parricidio. Develar el impensable para Freud y el psicoanálisis del sadismo del “padre de la horda primitiva”.

-La existencia de la pulsión de muerte innata. Su entramado con las pulsiones de vida o eróticas.

-Los a prioris binarios de Eros vs Tánathos y las ramificaciones conceptuales que de allí se derivan.

-La teoría del trauma y su abandono: creer o no creer a las mujeres abusadas o las cuestiones del dinero y el poder. Si no hay trauma hay realidad psíquica, Freud descarta lo real e introduce lo imaginario (fantasía-fantasma) y de este modo licúa la intensidad en el cuerpo de lo real y relativiza las mortificaciones.

-Si se trata de un fantaseado abusador, ya no importa si es el propio padre o tío en la realidad psíquica. Ha perdido su entidad de real por lo tanto funciona como signo, es intercambiable, variable, arbitrario.

-Si se trata de una fantasía quedan liberados de responsabilidad no sólo los –en general- familiares abusadores, sino la persona víctima y el propio terapeuta que no tendrá ningún compromiso ético con la víctima.

-Hay que trabajar sobre la prohibición en la cultura griega de cometer filicidio –separar de infanticidio- y por ende genocidio (no hay palabra en griego). Linaje Crónida, Zeuz y la liga olímpica.

-Hacer contrapunto entre lo que Freud plantea en Totem y Tabú, padre de la horda primitiva (de sadismo y desmesura similar a Cronos) ¿Cómo resuelve Freud el dilema? ¿Cómo resuelven los griegos el dilema? Dilema: el poder.

-Freud naturaliza el filicidio y la hybris del padre e inyecta como innatos los deseos parricidas e incestuosos en los hijos. –

-Lacan reivindica a Freud diciendo: “quizás el único mito del que haya sido capaz la época moderna” (Lacan, ed 1988). Debatir si no es en lo central el mismo mito bíblico de Abraham-Isaac, Dios padre-jesús-hijo.

-La naturalización (general aunque no universal) en la cultura del filicidio, sacrificio del hijo, disciplinamientos (hij@s-enfermos-locos-presos) pareciera ser la afirmación de la lógica de Layo para resolver los dilemas del poder macro o micro.

-Occidente instala la Hybris, la desmesura, el abuso como modo de subjetivación deseada (familia, instituciones, grupos, etc.) desalojando la ternura, los consensos, la paciencia, la tensión, la alegría, la inclusión entre otros atenuantes de los padecimientos que los dilemas de poder instalan.

Empezamos…..

 

Emilio Montilla

8/2010

 


[1] No nos referimos a las complicidades directas con las dictaduras, sino a la sutil implicación en el silencio social.

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